Características de la Ley 19.537 sobre Copropiedad Inmobiliaria.

Esta norma (ley 19.537) fue publicada en el Diario Oficial con fecha 16 de diciembre de 1997 y fue producto de un largo estudio realizado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, con colaboración de destacadas organizaciones gremiales y profesionales del área, además de un largo debate en la Cámara de Diputados y en el Senado.

Esta ley viene a derogar la normativa anterior que existía al respecto, y “regula en régimen especial de propiedad inmobiliaria, con el objeto de establecer condominios integrados por inmuebles divididos en unidades sobre las cuales se pueda constituir dominio exclusivo a favor de distintos propietarios, manteniendo uno o más bienes en el dominio común de todos ellos”, según lo expone el artículo 1° de la Ley.

En la dictación de la Ley, se tuvo presente que en Chile, casi el 83% de la población vive en áreas urbanas, lo que se traduce en un proceso de expansión que podría generar ineficiencia por falta de infraestructura, afectando la calidad de vida de los habitantes, por eso existe una relación muy estrecha entre la suerte que corren los edificios y condominios que existen en las ciudades con la calidad de vida de sus ciudadanos.

Por esto era urgente contar con una ley que regulara la vida en comunidad bajo el régimen de copropiedad. Esta normativa, para ello, persigue los siguientes objetivos:

  1. Tener una legislación Moderna y Orgánica que responda a las necesidades de las comunidades de copropietarios de edificios y viviendas;
  2. Tener en un solo texto legal todas las normas relativas a la Copropiedad;
  3. Que esta normativa sea Flexible en su aplicación, reconociendo nuevas formas de vida en comunidad y sancionando legalmente la existencia de los actuales condominios;
  4. Facilitar la realización de Inversiones que permitan la ejecución de proyectos inmobiliarios de gran envergadura, sin que se generen problemas de convivencia y administración.
  5. Responder a los requerimientos de la Planificación Urbana, contribuyendo a la formación de los espacios públicos consultados en los planos reguladores comunales.
  6. Flexibilizar la Administración de los conjuntos habitacionales, que en la práctica, presentan muchos problemas en razón de su tamaño, reconociendo la existencia de Administraciones que faciliten su funcionamiento.
  7. Hacer realidad el Principio de la Autonomía de la Voluntad, privilegiando el acuerdo de los copropietarios por sobre la existencia de normas reglamentarias, que muchas veces son ineficaces para la solución de las situaciones que a diario se viven en una copropiedad.